El pasado jueves 20 de junio, se cumplieron 20 años del fallecimiento de Antonio “Tónico” Pineda Gutiérrez, el periodista y columnista, más importante de los tiempos contemporáneos, de finales del siglo XX en Sinaloa. Él tenía una muy buena amistad con otros miembros del gremio periodístico, como Cipriano Obeso Camargo, Francisco Gil Leyva, Estéban Zamora Camacho, Alfonso L. Paliza, Gustavo D. Cañedo y Agustín de Valdez. Su pasión era el periodismo y sobre todo la elaboración del periódico, con los viejos linotipos y las prensas que se descomponían a cada rato.
En la década de los cuarentas del siglo pasado, Tónico trabajaba en el periódico “ El Regional”, propiedad de Luis G. Rico, un viejo periodista de la ciudad de Culiacán y que estuvo presente en el bar del hotel Rosales, cuando Alfonso Leyzaola, dio muerte de dos balazos al mazatleco Germán Tirado, quien se consideraba un fuerte aspirante a la candidatura al gobierno del estado, para suceder al Coronel Alfredo M. Delgado. Ya muerto el Coronel Rodolfo T. Loaiza, en aquel fatídico martes de carnaval de 1944, en el hotel Belmar de Mazatlán, fue designado para terminar el periodo, Teodoro Cruz. Luego vendría el sexenio de Pablo Macías Valenzuela, con su modo hosco de hacer política, lo que daba materia a los periodistas y en especial al agudo joven Toñico para criticarlo, cosa que molestaba sobremanera al gobernador Macías.
La gota que derramó el vaso, fue cuando Tónico, cabeceó a ocho columnas “ Macías, Asesino”. Ello enfureció a Don Pablo y mandó llamar a su despacho a Tónico. El Palacio de Gobierno estaba ubicado, por la calle Antonio Rosales, donde actualmente es la sede del Archivo Histórico. Tónico llegó puntual a su cita por la mañana y ágilmente subió por las escaleras que dan al segundo piso y llegó al despacho del Gobernador Macías Valenzuela. Su secretario particular, lo anunció y el gobernador le hizo pasar a su despacho y cuando lo tuvo frente a sí, le soltó una catilinaria.
A ver Tónico, “que no te das cuenta que tan solo eres una marioneta de mis adversarios políticos, que te usan para atacarme y no dan la cara. Esto no lo puedo dejar pasar, así que tu decides para donde quieres irte. Para el norte, para el sur o para abajo. Arrinconado Tónico por la advertencia del mandatario, le contestó al gobernador, que deseaba irse para el sur, a la Ciudad de México.
Entonces el gobernador Macías, tocó el timbre y entró el secretario particular, a quien le dio la instrucción de llamar al tesorero del Estado, para que viniese al despacho. Cuando apareció el tesorero, Don Pablo lo instruyó y le dijo: “ A ver Wadymar” dale dinero a Tónico para que se vaya del estado. Viaja por ferrocarril, a la ciudad de México. Habiéndose terminado la plática con el gobernador, Tónico dejó el Palacio de Gobierno y se dirigió hacia las oficinas del Regional y se entrevistó con Luis G. Rico, a quien le narró su experiencia en el despacho del gobernador.
Luis, le comentó a Tónico, “No hagas caso de lo que dice Don Pablo, ya que son puras baladronadas, así que yo te recomiendo que no te vayas. El temor se había apoderado ya de Tónico y le dijo a su jefe que mejor se iba al día siguiente para la Ciudad de México. Muy temprano, antes de las seis de la mañana del día siguiente, Tónico ya había comprado su boleto para el viaje y esperó la llegada del ferrocarril, que lo condujo hacia la capital del país. Después de dos días de travesía, Tónico ya en la Ciudad de México, se dirigió hacia el Hotel de los sinaloenses, que era El Regis y cuando se estaba registrando, el encargado del mostrados, le dijo: Señor Pineda. En el bar hay una persona que preguntó por usted. Luego Tónico se dirigió hacia el bar y al entrar escuchó una voz muy conocida para él. Era Luis G. Rico. Antes de que Tónico pronunciara alguna palabra, Luis le dijo, “ A mi me sacaron en avión”.
Durante el resto del sexenio de Pablo Macías Valenzuela, Tónico se mantuvo fuera de Sinaloa y trabajó el periódico “ La Afición “ donde Fray Nano, le dio la gran oportunidad de ser el Subdirector del rotativo. Cuando se vino la etapa del cambio de poderes, Pablo fue citado por el presidente Miguel Alemán, para ver la situación de la sucesión en Sinaloa. Él se había preparado y llevaba algunas cartas para proponérselas al presidente, pero este no le dio oportunidad siquiera y sin preámbulos, el Presidente Alemán le comunicó que el candidato del PRI al Gobierno de Sinaloa, sería el Ministro de la Corte, Enrique Pérez Arce.
Habiendo transcurrido el proceso electoral, el poeta Enrique Pérez Arce, fue declarado candidato ganador y luego el Congreso del Estado, erigido en Colegio Electoral, ratificó el triunfo. En uno de los viajes a la Ciudad de México, el gobernador electo, invitó a Tónico para regresar a Sinaloa y le ofreció la dirección del periódico oficial, “ El Estado de Sinaloa”. Como pasaba el tiempo y Tónico no tomaba posesión, fue a buscar al Oficial Mayor de Gobierno, a Clemente Vizcarra Franco y le contó lo sucedido. Ante esa situación, Tónico recibió la mala noticia que el ofrecimiento del Gobernador Pérez Arce, se le había olvidado y ya se había nombrado como titular del periódico oficial al profesor Juan Macedo López.
Luego vendría la etapa del Sol del Valle, donde Tónico llegó gracias a la intervención de Antonio Toledo Corro, ante el Coronel García Valseca, dueño de la cadena de los soles y ahí en esa casa editorial Tónico hizo carrera, siendo designado Subdirector del periódico en la ciudad de Culiacán, mientras que en Mazatlán despachaba como director Ernesto Zenteno, quien venía a la capital de vez en cuando, para supervisar los libros y el estado del periódico, así como cuidar las relaciones con el Gobierno del Estado.
Tónico fue amigo de los exgobernadores como Leopoldo Sánchez Célis, Alfredo Valdez Montoya y en cierta forma al final del mandato de Alfonso G. Calderón, de Antonio Toledo Corro, de Francisco Labastida Ochoa, de Renato Vega Alvarado y finalmente de Juan S. Millán. Tónico siempre estuvo cerca de los gobernantes y en especial de Leopoldo Sánchez Célis, con quien conversaba la situación política del estado y en forma muy especial cuando la crisis política de 1965, cuando se dio el encontronazo con Enrique Peña Batíz, el dirigente del partido Francisco I. Madero, cuando contendieron por la alcaldía de Culiacán, el ex Secretario General de Gobierno, Alejandro Barrantes Gallardo y Ernesto Higuera.
Con Alfredo Valdes Montoya, Tónico tuvo una extraordinaria relación, gracias a los buenos oficios de José A. Lichter Salido, quien fungía como Director de Relaciones Públicas del Gobierno del Estado. Ya para la sucesión del Lic. Valdes en 1974, era Delegado General del PRI en Sinaloa, el exgobernador de Nuevo León, Luis M. Farías. Él había hecho un compromiso con Tónico de proporcionarle el nombre del favorecido para contender por la candidatura del PRI al Gobierno del Estado. Llegado el momento, Farías, en compañía de Fortunato Álvarez Castro, presidente del CDE del PRI, se apersonaron en las oficinas de Tónico y ahí le dijo que Alfonso G. Calderón era el candidato. Tónico, que tenía fuertes compromisos con Valdés, no le creyó y en su columna del día siguiente, dijo que la moneda estaba en el aire. Eso molestó de sobremanera a Alfonso G. Calderón, quien finalmente triunfó en los comicios y fue gobernador del estado del 1 de enero de 1975 al 31 de diciembre de 1980.
Tónico y Calderón no se volvería a ver, sino hasta la tarde noche en que Alfonso, le dio posesión como director de la Central de Autobuses, a Roberto Soltero Acuña. Calderón había dispuesto que todo su gabinete le acompañara, incluido el Comandante de la IX Zona Militar, Para entonces, Tónico ya había sido advertido por su amigo, Soltero de cómo iba a estar el escenario de la Toma de Posesión, lo que le llamó poderosamente la atención y comentó que esa escena, no podía perdérsela, así que también Tónico, se hizo presente en la oficina donde se celebró la asistencia del gobernador. Al terminar la ceremonia, Alfonso divisó a Tónico y echándole un grito, le dijo, “que bueno que te veo. Hace tiempo que no cruzamos palabras y ocupamos platicar”. Ambos personajes salieron a la explanada de la Central de Autobuses, juntos y del brazo, momento que captó con su lente, el fotógrafo Alexander Darwin. Cuando le entregué la fotografía montada en un póster, Tónico la tomó en sus manos y la colocó en la pared de su estudio y me dijo: “ Mire Licenciado Soltero. Esta es la foto de la mentira”.
Esa noche, el gobernador Calderón le dijo a Tónico que quería echar una platicada en Casa de Gobierno y que le tenía una propuesta que hacerle y que estaba seguro de que no podía negarse a aceptarla. Se trataba de la Dirección del periódico “El Diario de Culiacán”. Tónico aceptó ser el nuevo director de El Diario y de mi parte, recibí la instrucción de parte del tesorero Roberto Wong Leal, de hacerme cargo de la gerencia de administración del periódico. Tónico hizo grandes transformaciones en el periódico, pues se montó una nueva rotativa, se eliminaron los viejos linotipos y se instalaron unas máquinas de Compugraphics, para hacer las planas en negativo. Hubo una transformación total del periódico y se empezó a distribuir en todo el estado.
Luego de haber cumplido su misión de rehacer el Diario de Culiacán, Tónico se separó del periódico y empezó una nueva etapa como columnista político del Noroeste, bajo el pseudónimo de “ Nicolás Castro, para luego regresar a su periódico de origen, El Sol de Sinaloa, donde escribía la columna “Carrousell”. Por las tardes le visitaba en su casa de Las Quintas y le acompañaba a comprar los periódicos de México y a entregar su columna a la Jefatura de Redacción en El Sol de Sinaloa.
Tónico, siguió narrando el acontecer político de Sinaloa y se dio tiempo para escribir tres libros que nos deja como legado histórico: El Vago del Malecón, Pa mis cuates y Trozos de Vida. El Ayuntamiento de Culiacán le honró imponiéndole su nombre a una de las calles en Isla Musala, donde se le hizo un homenaje presidido por el entonces alcalde de la ciudad, Jesús Vizcarra Calderón. El texto de la placa decía: “ El periodismo fue su vida, la crítica política su pasión para plasmar con ironía y pasión, el acontecer de Sinaloa”. El muro fue derribado en dos ocasiones por accidentes automovilísticos y puesto en pie, durante el periodo de Carlos David Ibarra Félix y de Antonio Castañeda, gracias a las gestiones de David Rubio y de Roberto Soltero Acuña. Ahora el muro es de concreto y a prueba de choques. Adiós maestro Tónico Pineda, descanse en paz en el sueño profundo junto a su hijo Antonio.

































