Bukele vs Sheinbaum: El debate que no será sobre la violencia en México

    Sheinbaum ha respondido que no va a entablar ningún debate con el presidente Bukele, y tiene razón, porque es un debate perdido.

    Todos los países del mundo, en menor o mayor medida, tienen problemas de violencia, inseguridad pública, drogadicción y crimen organizado, y en algunos llegan hasta las guerras interiores y exteriores. Sobre todos ellos existirán gradualidades definidas por la capacidad y reacción de los gobiernos ante los mismos problemas. Por lo que ocurre en México con estos temas, el estado mexicano no es ajeno, y el rol de sus gobiernos es determinante para el control del sometimiento y hasta erradicación de los mismos.

    Por eso no se puede echar en saco roto lo dicho por el presidente de El Salvador, el pulgarcito de América, Nayib Bukele, de que donde cualquier estado nacional cede territorios ante cualquier expresión criminal, es debilidad y hasta complicidad, en referencia a la inseguridad y violencia que privan en México, donde en por lo menos 16 entidades del país hay zonas dominadas por el crimen organizado y el narcotráfico.

    A ello ha respondido la presidenta Claudia Sheinbaum, que no va a entablar ningún debate con el presidente Bukele, y tiene razón, porque es un debate perdido.

    Que, por cierto, Nayib Bukele se ha convertido en una figura internacional a partir de haber transformado su país, El Salvador, del país más violento de América en números per cápita al más seguro del continente, con una política de acción radical contra las bandas criminales, principalmente “Mara Salvatrucha”, que tiene ramificaciones internacionales.

    Se han dado expresiones en su contra, pero ha sido innegable que su país se ha transformado y pacificado. Hoy El Salvador, que vivió la violencia de los años 80 con la guerra civil y la guerrilla del FMLN, quienes pactaron la paz en enero de 1992 en el castillo de Chapultepec bajo los auspicios de la política del presidente Carlos Salinas, es uno de los últimos vestigios de los esfuerzos pacificadores de México en el continente.

    De los grupos armados de aquella guerra civil, la violencia continuó ahora como bandas criminales, buena parte de ellas ligadas al crimen organizado a nivel internacional, específicamente al narcotráfico. De ahí se convirtió en el país más inseguro y violento de América hasta que llegó Nayib Bukele en junio del 2019. Hace 6 años, ya está en su segundo mandato de gobierno de 4 años.

    Y su tesis principal de gobierno ha sido que ningún estado nacional puede ser más débil que otra organización si no es porque está sometido o es cómplice o las dos cosas.

    Por eso, la respuesta de la presidenta Sheinbaum a las declaraciones inherentes a la inseguridad y violencia en México: declaró que no abrirá un debate con el presidente de El Salvador precisamente porque está muy claro que el principio de Bukele es correcto y sería un debate perdido.

    Pero ese razonamiento implícito debiera ser recogido y atender las matrices de la inseguridad y violencia en México y atender como corresponde si es pretendida una solución a este flagelo que vive en México como la hermana República del Salvador.

    No se trata de repetir esquemas y definiciones de política pública porque cada estado-nación tiene sus particularidades de origen, tránsito y destino de sus problemas, sino de atender la premisa básica en la que debe fincar el análisis concreto de la situación de México.

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