No cabe duda que cuando alguien se sienta en la silla del poder gubernamental, como lo ha hecho MORENA durante casi cinco años, la mentalidad se va mimetizando al extremo de ser iguales y hasta peores a los gobiernos que combatieron y prometieron que serían distintos, que cambiaron todo y que habría una vida mejor para los mexicanos, al hacer las cosas peores y convertirse en verdaderos autócratas del poder público, quienes consideran que son absolutos, con la verdad en todo y el desprecio a lo diferente, tanto que llegan a la negación de todo lo que dijeron seria para convertirse en los peores enemigos de sí mismos.
Para nadie es un secreto a estas alturas en lo que se ha convertido el presidente López Obrador, quien ya se negó a sí mismo y considera que todos lo que piensan y actúan distinto son “los malos mexicanos” y, por lo tanto, sea como sea, hay que combatirlos, hasta el extremo de pensar y creer, que, si es necesaria una dictadura, habrá que construirla con el fútil argumento de que México “está amenazado”, porque ha vivido en el pecado del “neoliberalismo”.
Esa visión tan pobre y rupestre de la vida de una sociedad, tiene como antecedente la demagoga y la ineptitud para desarrollar el país hacia un régimen y estado de derecho mas democrático.
Como la 4T ha resultado ineficaz para sanear y sanar al gobierno y sus instituciones, su ineptitud solo les alcanza para razonar que si actuar diferente “es que estas contra mi” (dirían los de la 4T), “es que te opones a lo que pretendo cambiar y resultas un obstáculo que se debe eliminar”, como si fueran los dueños de la verdad, del futuro y de la vida del país, cuando han sido tan ineptos y serviles.
Existen infinidad de ejemplos al respecto y cada día se acumulan más, pero el hecho de que ya hayan colocado a la Suprema Corte, como su enemigo, todo porque no les cumplió el capricho del famoso plan B, esto en materia de reforma electoral, ya están pensando en hacer un juicio político en su contra cuando anuncian que los diputados y senadores tienen esa facultad.
De repente el senador Ricardo Monreal decidió cambiar sus posiciones de independencia política respecto al presidente de la República, de la noche a la mañana decidió convertirse en su defensor de oficio, tan solo por la oferta de un plato de frijoles en el reparto político del 2024.
Y así Ricardo Monreal, olvido por completo la doctrina del derecho y opto por formar parte de la cada vez más numerosa servidumbre política con la mansedumbre del cordero, aunque lo lleven al matadero, con tal de tener alguna oportunidad de continuar en el barco político de AMLO y la 4T.
Contra la resolución de la Corte de echar abajo el “plan B” electoral, por estar sucio su procedimiento legislativo, el senador Monreal y la 4T, no presentan ningún argumento que demuestren que se equivocan los ministros de la corte, simplemente los amenazan, porque saben que la próxima semana viene otra resolución y les dice Monreal “el congreso de la unión también tiene formas de controlar a la corte y temen (con mucha razón), que otra vez el fallo de los magistrados sea en contra de lo que aprobó en diciembre la 4T.
Los argumentos son los juicios sumarios y las descalificaciónes: “son un elite con muchos privilegios”, “pertenecen a la casta del poder del pasado”, “el pueblo debe saber”, etc., etc. pero argumento ….cero.
Así es la 4T como lo demuestra el desplegado de los gobernadores de MORENA incapaces de discrepar del presidente y mucho menos confrontar, admitiendo que son capaces de llegar hasta la ignominia, aunque no tengan razón alguna.