Washington.- El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se enfrentó recientemente a una amenaza de seguridad sin antecedentes durante su viaje de regreso desde Turquía, lo que obligó al Servicio Secreto a activar un protocolo de emergencia extrema para proteger la vida del mandatario federal.
La inteligencia detectó una amenaza creíble sobre un posible ataque con un misil portátil.
Ante este riesgo, el Servicio Secreto determinó que la vida de Donald Trump corría un «riesgo enorme» si partía de Ankara utilizando los aviones previstos originalmente.
Para salvaguardar al mandatario, se ejecutó una maniobra táctica: Donald Trump abordó el Air Force One, pero lo abandonó a escondidas en un camión de catering para trasladarse a una aeronave militar. Mientras tanto, otros funcionarios de alto rango permanecieron en el avión principal, que funcionó como un señuelo para desviar posibles ataques, una decisión que ha generado polémica por poner en riesgo a periodistas y personal a bordo.
Cabe mencionar que esta situación se desarrolló en medio de la escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán. Los detalles precisos que se conocían sobre los movimientos del presidente aumentaron la gravedad de la alerta. Finalmente, el propio Donald Trump confirmó que solo siguió las estrictas indicaciones de seguridad, reconociendo que él mismo era el objetivo principal de este potencial atentado.
Con información de EFE

































