Ciudad de México.- Hoy se cumplen ocho años de aquella trágica noche en Iguala, Guerrero, en la cual 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural, Raúl Isidro Burgos, ubicada en Ayotzinapa, fueron desaparecidos, y aún la verdad sobre los hechos no es clara.
La “Verdad Histórica”
En el año 2014, México era gobernado por Enrique Peña Nieto, miembro del PRI, sin embargo, las autoridades locales de Guerrero e Iguala, estaban en manos del PRD, el gobernador Ángel Aguirre dirigia el estado, mientras que el municipio de la tragedia, estaba bajo el mando de José Luis Abarca. Este último sería señalado como autor intelectual del crimen.
El entonces procurador, Jesús Murillo Karam, culpo a la familia Abarca de ordenar el secuestro de los normalistas, por parte de la policía, para que estos los entregarán al cartel “Guerreros Unidos”, la misma PGR, determinó que las víctimas habián sido asesinadas e incineradas en un basurero del municipio de Cocula, también en el estado de Guerrero.
La nueva “verdad” en la 4T
Ahora, después de años de intenso escrutinio público y críticas, una comisión de la verdad creada por el actual presidente Andrés Manuel López Obrador ha reformulado el hecho como un «crimen de Estado» y un encubrimiento que involucra a decenas de miembros de grupos criminales, militares, policías locales, estatales y federales, en un hecho que tocó hasta los niveles más altos del gobierno de México.
Ante esta nueva narrativa oficial, el ex procurador Murillo Karam, fue arrestado, por dar una “verdad” falsa, que encubrió en su momento a altos mandos militares y policiacos, tanto federales como locales del estado de Guerrero.

































