Jamás se había visto a un presidente de la República peleando con muchos sectores de la sociedad, como el empresarial, a quienes ha llamado conservadores. Sin embargo, estos son generadores de riqueza y de empleo. Son impulsores del desarrollo, con todo y lo que se les pueda llamar.
Ha mantenido además una confrontación con muchos medios de comunicación, al grado de que ha sido acusado de poner el riesgo la libertad de expresión con la poca tolerancia a la crítica.
Estamos, quizá, en una de las peores crisis políticas de muchos años. La división que ha provocado el presidente Andrés Manuel López Obrador no abona al país. Una nación que sufre de una crisis económica, una ola de violencia criminal, una fuerte tasa de desempleo, y de una pandemia que ha costado la vida a más de 73 mil ciudadanos.
El que haya miles o quizá cientos de miles de ciudadanos divididos o peleados entre sí por ideologías de poder, -ante las respuestas de un mandatario-, no abona en nada, al contrario, destruye y genera incertidumbre.
El presidente, aunque no le guste, está obligado a escuchar a todas las corrientes, inclusive a las que lo cuestionan, por una sencilla razón: es el presidente y gobierna para 130 millones de ciudadanos, no a los 30 millones que votaron por él. No hacerlo, y por el contrario, dividir más, es una irresponsabilidad que preocupa a los mexicanos.
Es obligación moral de todo funcionario tener tolerancia y defender a quienes gobierna, para eso tiene estado y tiene las fuerzas de la ley y el orden.
Efecto y resultado.
Finalmente, ayer se concretó la salida formal de los diez gobernadores de la Confederación Nacional de Gobernadores luego de formalizarlo ante su homólogo Juan Manuel Carreras López, de San Luis Potosí, y presidente de la Conago. Otra crisis política.
Los llamados mandatarios de la “Alianza Federalista”, exigieron respeto al federalismo. En un comunicado señalaron que han tomado esta decisión en la búsqueda de construir un nuevo y efectivo espacio de encuentro democrático.
Los políticos de estos importantes estados, advirtieron que buscan una urgente integración de un federalismo renovado, más fuerte y más equitativo que supere los desajustes que hoy en día acusa. Aunque no se lee, la carta iba para AMLO.
Presupuesto.
En temas locales, nos cuentan que el gobernador Quirino Ordaz Coppel se encuentra muy preocupado por el recorte millonario federal que se prevé para Sinaloa para 2021, durante su último año de 10 meses de mandato.
A pesar de esto, Quirino no se ha confrontado con las fuerzas políticas de Morena y le apuesta al dialogo y sabe que hay mucho en juego, más en la última recta de su gobierno.
El siguiente año será marcado por las elecciones razón por la cual al gobernador no le interesa pelearse sino llegar bien para generar acuerdos, muchos de ellos a favor de sus colaboradores. ¿Sus nombres? Luego se lo contamos.
GVL se mueve.
En este momento Gerardo Vargas Landeros ha venido a mover las piezas del ajedrez político. El ex secretario general del Gobierno, como se lo adelantamos hace dos meses, después de una pausa familiar, regresó a los reflectores.
Ha obtenido menciones y entrevista en medios nacionales. Desde que no vio claro en Redes Sociales Progresistas, el político no perdió el tiempo y empezó a ‘buscarle’. Por eso lo su estrategia ha sido buscar posicionar su nombre, porque sabe que estas elecciones será de nombre, no de partido.
En este panorama electoral, el sonorense está dispuesto a medirse en Morena y si es posible con el senador Rubén Rocha Moya, con quien se sabe existe rivalidad personal. ¡Hay tiro!
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