El gobernador que concedió la autonomía a la Universidad

    Leopoldo Sánchez Celis, nació en la Villa de Cosalá, un 14 de febrero de 1916, mientras el país se perfilaba hacia una nueva Constitución y se mantenía en el poder Venustiano Carranza, quien al frente del Ejército Constitucionalista, había luchado para derrocar al usurpador Victoriano Huerta.

    Esas eran las condiciones que prevalecían en el país, cuando nació Leopoldo, en una modesta casita de adobe, con pisos de tierra y techo de tejas, en el barrio de El Llano. Sus padres fueron Epifamio Sánchez y Celsa Celis Castillón.

    Las condiciones eran precarias y una familia muy grande que mantener, por lo que la familia se mudó al puerto de Mazatlán, dejando a tras a la humilde vivienda que hoy se conserva en la actualidad. En la fachada de la casa, actualmente restaurada, entre la puerta de entrada y la ventana de al lado, se encuentra incrustada una placa alusiva como testimonio del lugar que vio nacer a Leopoldo.

    El texto de la placa dice así “En esta casa nació Leopoldo Sánchez Celis. Febrero 14 de 1916”. Luego, la leyenda “Ciudadano distinguido, Gobernador del Estado 1963-1968. Amó a Cosalá y la lleno de bienes”. Y finalmente “Homenaje de sus paisanos”.

    Don Epifamio que había laborado en el antiguo Mineral de Nuestra Señora, ya en el puerto de Mazatlán se dedicó al comercio ambulante, mientras el niño Leopoldo se familiarizó con el nuevo entorno que ofrecía Mazatlán, con su centro histórico, sus calles angostas, sus edificios, las playas y el muelle. Esta era la nueva tierra donde creció Leopoldo Sánchez Celis, impactándole sobre manera la majestuosidad del mar.

    Dejó de ser un niño que venía de la serranía, para convertirse en un joven inquieto porteño. La vida lo llevó a ser “aprendiz de zapatero, vendedor de chicles en la salida de los cines, cobrador en el transporte público, ayudante de mecánico y empleado de comercio”. Así ayudaba al gasto familiar. Pero el destino hizo moverse a la familia Sánchez Celis a la ciudad de Tepic, donde permaneció por espacio de cinco años, regresando nuevamente al puerto de Mazatlán.

    En la capital del vecino estado de Nayarit, el niño Leopoldo terminó sus estudios primarios, mientras que los estudios de la secundaria, los efectuó en el antiguo Colegio Civil Rosales, en la ciudad de Culiacán. En su juventud, Leopoldo con la orientación del maestro Zolón Zabre, ex rector de la Universidad Socialista del Noroeste, llevó a cabo los trabajos para formar el Sindicato de Empleados de Comercio de Mazatlán.

    La labor sindical lo llevó a convertirse en la década de los treintas, en presidente de la Federación Juvenil Sinaloense y con ese carácter viajó a la ciudad de México, con el objeto de hacer los trámites de incorporación de la organización juvenil a la Confederación de Jóvenes Mexicanos, fundada por el tabasqueño Carlos Alberto Madrazo, que era dirigida por el joven de filiación comunista Manuel Popoca, donde Leopoldo ocupó la cartera de Relaciones Exteriores.

    Junto con Manuel Lazcano y Ochoa, Leopoldo Sánchez Celis, en 1939 se integró al equipo de campaña de Rodolfo T. Loaiza, quien en la elección constitucional de 1940, resultó electo gobernador Constitucional del Estado, con el apoyo del presidente Lázaro Cárdenas. En esa ocasión le disputaron la gubernatura, Guillermo Liera Berrelleza, con el apoyo del candidato presidencial del PRM, Manuel Ávila Camacho y También buscaba la gubernatura por segunda ocasión, Ramón F. Iturbe.

    Con el apoyo del gobernador Rodolfo T. Loaiza, Sánchez Celis, junto con sus amigos Amado Estrada Rodríguez, Alejandro Barrantes Gallardo, Velina León de Medina y Brígido Vizcarra, le tocó organizar en 1942, los trabajos para constituir en Sinaloa a la Federación de Organizaciones Populares, siendo Sánchez Celis, su primer Secretario General.

    A la muerte de Loaiza en 1944, durante las fiestas del martes de carnaval, Sánchez Celis se quedó sin protección y en el grupo de Pablo Macías Valenzuela no eran bien vistos los seguidores de Loaiza. Era obvio que las condiciones políticas le eran adversas a Sánchez Celis y aún así se postuló como candidato independiente por el Distrito Electoral de Mazatlán, apoyado por el Bloque Político Universitario Sinaloense.

    La experiencia electoral para el cosalteco fue mala pues le robaron la elección y además fue amenazado de muerte en varias ocasiones, por lo que optó por abandonar el solar sinaloense y se fue a la Ciudad de México donde buscó a sus amigos, entre ellos “Francisco Galindo Ochoa, Hugo Cervantes del Río, Manuel Jiménez San Pedro, Teófilo Borunda, Milton Castellanos, Rafael Corrales Ayala, Caritino Maldonado y Luis Echeverría Álvarez”, todos bajo el manto protector de Rodolfo Sánchez Taboada, quien era presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.

    Al término del mandato de Pablo Macías Valenzuela, el presidente Miguel Alemán, había palomeado a Enrique Pérez Arce, para que fuese gobernador y con ello pudo Sánchez Celis regresar a Sinaloa, siendo diputado local por Mazatlán. Fueron compañeros en la XL legislatura los diputados: José A. Burgueño, Emiliano Ceceña Gámez, Joaquín Duarte López, Félix Enrique de Saracho, Antonio Espinoza Jr., Gonzalo Padilla Martínez, Ricardo Riveros, Ramón Rodríguez, Guillermo Ruíz Gómez, Eduardo Solorio Gámez, Manuel Sosa Campaña y Antonio Toledo Corro.

    La inestabilidad en el gobierno y los malos actos de la administración provocaron un vacío político en Sinaloa. Ante ello, se gestó un movimiento encabezado por Leopoldo Sánchez Celis y Antonio Toledo Corro, que culminó con la caída de Pérez Arce, quien finalmente tuvo que solicitar licencia al cargo de Gobernador Constitucional del Estado, siendo nombrado por el Congreso del Estado, Rigoberto Aguilar Pico, quien terminó el sexenio.

    Sánchez Celis ya había sido presidente del CDE del PRI en Sinaloa y había buscado postularse para presidente municipal de Mazatlán, pero Rigoberto Aguilar Pico se atravesó y tuvo que esperar la elección para diputados federales, siendo electo diputado federal por el Tercer Distrito Electoral, a la XLIII legislatura del Congreso de la Unión en 1954, con el apoyo del presidente Adolfo Ruiz Cortínez.

    Ya para el año de 1958, con relaciones políticas muy firmes en la capital de la república y su acendrada popularidad en Sinaloa, Sánchez Celis, fue electo senador de la república, junto con Teófilo Álvarez Borboa, para formar parte de la XLIV legislatura del Senado de la república. Su suplente era el conocido abogado Héctor López Castro, quien para entonces ya estaba avecindado en el puerto de Mazatlán.

    Estaba pues Leopoldo Sánchez en el camino de la gubernatura de Sinaloa. Era la sucesión de Gabriel Leyva Velázquez. Polo era senador y su compadre Antonio Toledo Corro, era presidente municipal de Mazatlán. Había sido declarado por el Presidente Adolfo López Mateos, como el mejor presidente municipal del país, gracias a su ambicioso plan de vivienda urbana cristalizado en la colonia Adolfo López Mateos, así que Antonio Toledo Corro, el “tigre de Escuinapa”, se sentía con los merecimientos de disputar la gubernatura de Sinaloa.

    Antonio Pineda Gutiérrez, me comentó que el presidente López Mateos en una ocasión le preguntó a don Leopoldo. Oiga Senador ¿a su esposa le gustan las rosas? ¡Dígale que las cultive! Extrañado con la pregunta, don Leopoldo se lo comentó a su mejor amigo que era el periodista y hombre de relaciones públicas, don Pancho Galindo Ochoa. ¿Qué me quiso decir el señor presidente? La repuesta de Galindo Ochoa, fue “está muy claro Polo, ocupas acercarte y cultivar la amistad de Alfonso Corona del Rosal.

    En efecto así lo hizo el senador Sánchez Célis y en su momento en abril de 1962, fue destapado por el PRI como candidato al Gobierno de Sinaloa. Para entonces, el joven Fortunato Álvarez Castro era secretario particular del Senador Sánchez Celis y este le ordenó que fuera a la Secretaría de Hacienda a buscar a Alfredo Valdes Montoya, para integrarlo a su equipo de campaña.

    Se vino la elección en julio de 1962 y en ella resultó triunfador Leopoldo, siendo declarado gobernador electo por la XLIV Legislatura del Congreso del Estado, integrada por los diputados Aurora Arrayales de Morales, Emiliano Ceceña Gámez, Francisco Chávez Valdez, Pedro Irazoqui Robles, Pablo Moreno Mendoza, Armando Morga Vega, Jesús Osuna Urtusuástegui, Manuel Pérez Velarde, Manuel Quintero Luna, Pablo Espinoza Rubio José Enrique Sánchez Riveros, Narciso Urquidi Torres y Angelina Viedas de Gómez.

    Por cierto, fue el diputado Jesús Osuna Urtusuástegui, en su calidad de presidente de la legislatura, quien le tomó la protesta de ley, a Leopoldo. El evento se realizó en el Parque Revolución, que había sido declarado recinto oficial del Congreso, para la ceremonia de toma de protesta. Presentes en el evento, el gobernador saliente, Gabriel Leyva Velázquez y el representante presidencial Raúl Salinas Lozano, padre de Carlos Salinas de Gortari.

    En su discurso de toma de posesión, Sánchez Celis expresó “mandatario no es el que manda, sino el que obedece el mandato del pueblo. Tierra y libertad son condiciones de vida para los mexicanos: tierra sin libertad significa explotación y esclavitud; libertad sin tierra significa miseria y carencias constantes”. Por ello señaló que «dentro de nuestras atribuciones, combatiendo el latifundio, continuaremos con el reparto de tierras”.

    También puso en marcha un programa de caminos para comunicar a Los Mochis, con San Blas y El Fuerte. Igualmente, inició los trabajos para pavimentar la carretera de la Villa de Cosalá hasta la carretera Internacional, con una longitud de 52 kilómetros.

    Su gobierno combatió el vicio para aminorar la venta ilegal de bebidas alcohólicas y para ello anunció en su mensaje de toma de posesión, que no se permitiría que “en ninguna zona o lugar adyacente a una cooperativa o centro de trabajo, una escuela o un ejido existan centros de degradación o de vicio, simulados o abiertos”.

    También fue evidente la campaña de despistolización emprendida por su gobierno en todo el territorio del estado y en materia de narcotráfico señaló que “por razones de elemental humanidad, nuestro gobierno ha de aportar todos los recursos a su alcance para combatir la siembra de la adormidera y el tráfico de sus derivados”.

    Acompañaron a Sánchez Celis en las tareas de gobierno, Alejandro Barrantes Gallardo, como secretario General de Gobierno, Fortunato Álvarez Castro en la Oficialía Mayor, Alfredo Valdes Montoya en la Tesorería y Manuel Lazcano y Ochoa en la Procuraduría General de Justicia.

    De acuerdo a una charla sostenida con Alfredo Valdes Montoya, quien sería gobernador en el siguiente sexenio, con Sánchez Celis, se creó la verdadera hacienda pública de Sinaloa, pues se sentaron las bases para crear un sistema tributario acorde con la época.

    Fue el gobierno de Sánchez Celis un gobierno fuerte y con vocación agrarista, pues se repartieron miles de hectáreas de tierra a los campesinos y se creó el Plan Sinaloa de Superación Campesina, llevándose a efecto la remodelación de los poblados del Estado, teniendo como modelo a la Laguna Colorada. También se creó el Organismo Público Descentralizado Desarrollo Agropecuario Ejidal de Sinaloa, el “DAES” que buscó la organización ejidal para el desarrollo de los ejidos en el estado. Fue modelo de organización, el ejido Culiacancito.

    La afrenta de Toledo Corro de haberle disputado la gubernatura, provocó que el gobernador Sánchez Celis, ordenara al tesorero, Alfredo Valdes Montoya, que mandara un equipo de auditores a Mazatlán, para revisar las cuentas de la administración municipal de Toledo.

    Para ello, por conducto del Director de Ingresos, Ramón Monárrez de la Rocha, se comisionó al joven José Luis López Uranga, quien se trasladó a Mazatlán y buscó revisar la contabilidad de la administración toledista, pero esta estaba en completo orden y no encontró elementos de prueba para acusar penalmente a Toledo.

    Así lo hizo saber al gobernador Sánchez Celis, quien le preguntó ¿qué encontraste? Y la repuesta de López Uranga, fue “nada señor gobernador; las cuentas están en orden” a lo que Sánchez Celis repuso, “te mandé para que encontraras algo”.

    Luego el joven contador salió del despacho del Gobernador y le informó de lo sucedido a su jefe, Ramón Monárrez y juntos fueron a ver a Alfredo Valdes Montoya, a quien le explicaron el resultado de la auditoría. No te preocupes le dijo el tesorero del estado a López Uranga. Finalmente este renunció a su trabajo en la tesorería y se incorporó al Grupo Madero.

    Nuevamente, el gobernador mandó a otro equipo de auditores y después de haberse hecho las denuncias correspondientes ante el Ministerio Público, se consignaron los hechos y la Procuraduría General de Justicia, a cargo de Manuel Lazcano y Ochoa, obtuvo una orden de aprehensión en contra del expresidente municipal Antonio Toledo Corro, quien al saber de las acciones en su contra para aprehenderlo, tuvo que huir del estado, protegido por su amigo Marco Antonio Arroyo Camberos.

    Cuando se tuvo conocimiento de la salida del estado, el procurador Manuel Lazcano y Ochoa, fue muy temprano a la Casa de Gobierno a informarle al gobernador de lo sucedido y de que no se había podido ejecutar la orden de aprehensión. “No te preocupes Manuel. El propósito ya se cumplió. La idea era solo darle un susto a mi compadre”. En el primer trienio de Sánchez Celis, fue presidente municipal de Cyuliacán, Benjamín J. López.

    A la mitad de mandato en 1965, Leopoldo hizo sus jugadas políticas y para ello, hizo renunciar a Alejandro Barrantes Gallardo, para lanzarlo como candidato a la presidencia municipal de Culiacán. Para ello, le brindó una oportunidad de ascenso a Fortunato Álvarez Castro, y lo nombró Secretario General de Gobierno, en sustitución de Barrantes.

    Era presidente del CEN del PRI, el tabasqueño Carlos Alberto Madrazo, viejo amigo de Don Leopoldo, pero este no estaba de acuerdo con la democracia transparente que el CEN del PRI pretendía aplicar en Sinaloa. En esa época, se formó el Partido Francisco I. Madero, liderado por Enrique Peña Batís, quien presentó a Ernesto Higuera como candidato a la presidencia municipal de Culiacán.

    El enfrentamiento con el gobierno de Sánchez Celis fue muy fuerte, que finalmente provocó reacciones de línea dura por parte del gobierno y las oficinas del Francisco I. Madero fueron cateadas e incendiadas. También la casa de Peña Batíz, fue cateada y varios dirigentes del partido Francisco I. Madero fueron detenidos e internados en la cárcel pública de Culiacán. Finalmente, Alejandro Barrantes Gallardo, jugó de manera independiente y ganó las elecciones para Presidente Municipal.

    Durante el sexenio de Sánchez Celis, fueron alcaldes en Mazatlán, Alberto Trip Flores y Bernardo Sánchez Osuna, mientras que en Salvador Alvarado, entró en funciones como primer presidente municipal, Alberto Vega Chávez y en el segundo trienio fungió como alcalde, Alfredo Díaz Angulo. En Guasave, fueron alcaldes Jesús María Vázquez Rocín y Don Pablo Rubio Espinoza, mientras que en Ahome, fueron alcaldes, Don Alfonso G. Calderón y el empresario Canuto Ibarra Guerrero.

    Cabe destacar que fue Leopoldo Sánchez Celis, quien rescató políticamente a Calderón, pues en la CTM lo tenían congelado. Sánchez Celis habló con Don Fidel Velásquez y así Calderón pudo reactivarse en la política como alcalde de Los Mochis. Más tarde sería Senador de la República y luego gobernador de Sinaloa.

    En 1963, hizo una visita a Culiacán Víctor Bravo Ahuja, Subsecretario de Enseñanza Técnica y Superior de la Secretaría de Educación Pública. Durante la visita, Luis Cisneros Zazueta, Director de la Escuela Técnica Industrial y Comercial No. 23, ETIC No. 23, (la antigua Prevo) invitó al alto funcionario a hacer una visita a la Prevo, ubicada frente a las instalaciones de la Preparatoria Central de la Universidad.

    Bravo Ahuja se percató de un edificio en ruinas, el techo amenazaba con desplomarse, tenía cuarteaduras en las paredes apuntaladas con grandes maderos; conmovido con lo que estaba viendo, separó a Cisneros Zazueta y le dijo: “Lo autorizo para que dé una buena noticia a estudiantes y maestros de la Prevo: “Está en los planes de la SEP, la construcción de Institutos Tecnológicos Regionales y uno de ellos bien podría ser para Culiacán. En ese nuevo Tecnológico de Culiacán,  se podrán incluir tres niveles educativos: secundaria, bachillerato y profesional”.

    Con aquel ofrecimiento tan generoso, Cisneros Zazueta se entrevistó con Leopoldo Sánchez Celis, quien le dijo: “Búscate el terreno en cualquier parte de Culiacán, y el que escojas será para el Instituto Tecnológico de Culiacán”. Escogió el terreno cerca de La Lomita a un lado del antiguo campo de golf.

    Después, Leopoldo se entrevistó con Héctor Mayagoitia, entonces director del Sistema de Institutos Tecnológicos, a quien le sacó la aprobación para la construcción del Instituto Tecnológico Regional de Culiacán, el cual fue construido por Jaime Sevilla Pollastro y Arturo Ortiz. El primer director del Tec de Culiacán, fue Óscar Ruiz Herrera y su primer egresado fue el Ing. Rafael Borbón Ramos.

    Uno de los actos trascendentes de la administración de Don Leopoldo Sánchez Celis, fue el haber otorgado la autonomía a la Universidad de Sinaloa. Para ello, se ordenó la publicación del decreto No. 10 de fecha 7 de diciembre de 1965, en el que se expresó: “Realizar la autonomía, viejo anhelo de todas las universidades, requiere nuevos moldes jurídicos que le den expresión, por lo que es necesario e imprescindible, como es lógico, una nueva Ley Orgánica que establezca los organismos que la autonomía de la universidad requiere y prevea el desarrollo futuro de la institución, liberándola de trabas que puedan obstaculizar, la obtención de logros aún más elevados, que todos los hasta la fecha se hayan alcanzado. Por lo anteriormente expuesto y animado del propósito de fortalecer y aceleraré el desarrollo de nuestra máxima casa de estudios, dentro de la autonomía que por su rango merece, acudo esa XLV Legislatura, para someter a su consideración el siguiente Proyecto de Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Sinaloa”.

    Firmaron al calce, el gobernador Leopoldo Sánchez Celis y el Secretario General de Gobierno, Fortunato Álvarez Castro. Avalaron la publicación por parte del Congreso del estado, los diputados Manuel Lazcano y Ochoa, Manuel Ferreiro y Ferreiro y Manuel Figueroa Garay.

    Para 1967, un año antes de finalizar el mandato de Leopoldo, su salud se deterioró y hubo necesidad de trasladarlo a la ciudad de Houston, Texas, para una operación del corazón. Para ello solicitó licencia al Congreso del Estado y el día 2 de marzo de ese año, el Congreso votó el decreto no. 120 en el que se autorizaba una licencia por 60 días y se designaba como gobernador provisional del Estado de Sinaloa, a Fortunato Álvarez Castro.

    Así Álvarez Castro se convirtió en gobernador de Sinaloa y continuó ejerciendo sus funciones como tal, desde su mismo despacho en la Secretaría General de Gobierno. Alejandro Ríos Espinoza, quien se desempeñaba como Oficial Mayor de Gobierno, paso a ocupar la Secretaría General de Gobierno respectivamente.

    Leopoldo Sánchez Celis, fue un gobernador agrarista, defendiendo al ejido y preocupándose por su superación a través del DAES. Luchó contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación que amparaba a los falsos latifundios y así lo expresaba en su sexto informe de gobierno. “La reacción antiagrarista ha llegado hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la cual ha establecido una jurisprudencia que abre de par en par las puertas del amparo, no solo a los falsos pequeños propietarios sino a los latifundistas francos, no encubiertos”.

    “La Corte comprende y protege a los propietarios afectados, pero olvida y menosprecia la garantía social agraria que asiste a la clase campesina. La Corte vela por la tranquilidad de los terratenientes, pero no le preocupa la intranquilidad y el desamparo de los campesinos sin tierras. Contra los propósitos de la Revolución y lo que dice el artículo 33 del Código Agrario, la Corte es ahora, la suprema autoridad agraria, para desgracia de los campesinos”.

    En una ceremonia celebrada con motivo del centenario del nacimiento de Leopoldo Sánchez Celis, el político guamuchilense Heriberto Galindo, apuntó en su intervención, “templado como el acero, peleador, más no peleonero; siendo un hombre de espíritu progresista era  definido y claro, muy difícil de engañar, defensor de ideas y de ideales; un auténtico líder social y político, pero sobre todas las cosas y por antonomasia, era un hombre a carta cabal. Inteligente y proactivo, Leopoldo Sánchez Celis agitó positivamente a Sinaloa; demostró, siempre, su valor civil; y supo realizar y concretar sus pensamientos y sus planes, con persuasión o bajo presión; y aún con la salud quebrantada, se levantaba y se aplicaba para lograr los propósitos buscados, pues prefería que se le criticara por acción y no por omisión”.

    Falleció en la ciudad de Cuernavaca, Morelos un 7 de agosto de 1989, a la edad de 78 años. Su cuerpo fue trasladado a la Ciudad de México y velado en San Jerónimo Lídice y fue enterrado en el panteón Americano, por la calzada México-Tacuba.

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