El faro extraviado por las tribus que se disputan el PAN en Sinaloa

    A principios de la década de los sesentas, gobernaba Sinaloa Grabriel Leyva Velázquez y era presidente municipal en la capital del estado, Amado Estrada Rodríguez, originario de la sindicatura de Culiacancito. Era la época de un PRI dominando todo el escenario político, tanto en la Cámara de Diputados, en presidencias municipales, diputaciones federales y en el Senado de la República.

    En esas condiciones de relevancia para el PRI, surgió en Culiacán, el asiento de los poderes del Estado, un grupo de ciudadanos identificados con la doctrina de Manuel Gómez Morín y dieron los primeros pasos para la formación de un comité municipal del PAN.

    Entre ellos, recordamos a José Luis Ortega, quien era propietario de la Academia Comercial Webster, al industrial Alberto Avilés, hijo del constituyente de 1917, Cándido Avilés, al empresario Jorge del Rincón Bernal, a Gabriel López Palomares, a Rigoberto López Alarid, quien era hermano del Presidente Municipal de Culiacán, Benjamín J. López, durante el primer trienio del ex gobernador Leopoldo Sánchez Célis, También se iniciaba en la política, la Luisa Urrecha Beltrán y el angosturense Esteban Zamora Camacho. Este último personaje quien acaba de fallecer en la ciudad de México, llegó joven a la ciudad de Culiacán y pronto mostró inquietudes por las labores periodísticas, participando en el tabloide “La Voz de Sinaloa”, de Gustavo D. Cañedo, luego lo haría en el periódico El Sol de Sinaloa, al lado del periodista Antonio Pineda Gutiérrez, quien era el Subdirector del periódico y responsable de las operaciones del rotativo, que se instaló frente a las vías del antiguo ferrocarril “ El Tacuarinero”, por los rumbos del Boulevard Leyva Solano.

    La Ley Electoral del estado había sido votada por el Congreso, siendo gobernador Leopoldo Sánchez Célis y secretario General de Gobierno, Fortunato Álvarez Castro. Se encontraba vigente en la década de los setentas y otorgaba la responsabilidad de preparar, organizar y supervisar las elecciones a la Comisión Estatal Electoral, que era un órgano integrado por el secretario General de Gobierno, en su calidad de presidente y los partidos políticos en el estado, podían acreditar a un representante comisionado ante la Comisión.

    El PAN en Sinaloa, designó para esa representación, a Esteban Zamora Camacho, mientras que el PRI designó al joven abogado Roberto Soltero Acuña; el PARM acreditó al poeta Alejandro Hernández Tyler, quien fue fundador de las revistas “Letras de Sinaloa y Noroeste”. El PPS acreditó al socialista y líder agrario, Martín Carrillo Oliva. Las sesiones de la Comisión Estatal Electoral, se efectuaban en el Salón de Juntas del Gobernador Alfredo Valdés Montoya, ubicadas en la parte alta del Palacio de Gobierno, cuando la sede estaba en las calles Benito Juárez y la avenida Álvaro Obregón.

    Ahí en el Archivo Histórico se resguardan las memorias de la Comisión Estatal Electoral, donde se registraron las intervenciones muy puntuales de Esteban Zamora, dejando constancia de su participación, buscando integrar el personal de las mesas directivas de las casillas. En su calidad de representante del PAN que era oposición, cuestionaba hasta las órdenes del día de las sesiones y siempre estuvo atento al desarrollo de ellas, aunque al tomarse la votación, el PAN perdía, como perdió los primeros intentos de obtener la alcaldía de Culiacán, lo cual logró con el extinto Sadol Osorio Salcido, hasta el año de 1995, siendo gobernador del estado, el Ing. Renato Vega Alvarado 

    La dominancia periodística la tenía el Sol de Sinaloa, con Ernesto Zenteno como Director y el columnista político era  “Tónico Pineda” y en los deportes, el responsable era el extraordinario narrador del béisbol, Agustín de Valdés. Ya para culminar el sexenio de Alfredo Valdés Montoya, un grupo de empresarios deseando participar en las prácticas periodísticas formalizaron su intención de crear un periódico que fuese competencia para el Sol de Sinaloa. Entre ese grupo de empresarios estaban Don Jorge del Rincón Bernal, Enrique Murillo Padilla y Manuel, “Maquío “ Clouthier del Rincón. Instalaron el periódico “ Noroeste” en la esquina de Ángel Flores y Corona, en pleno centro de la ciudad y se designó al periodista Silvino Silva Lozano, como primer director. Silvino le hizo una invitación a Esteban para que se integrase al periódico, como colaborador, pues sus ocupaciones habituales, era ser agente de seguros y dirigía un Instituto que llamó “ ICAMI” que se dedicaba a formar vendedores.

    Ya en la década de los ochentas y con mayor pluralidad por parte del gobierno, Esteban logró ser diputado local de 1986 a 1989, formando parte de la legislatura del primer trienio de Francisco Labastida Ochoa. Antes en 1979, fue diputado federal y fue compañero en la Cámara de Diputados de José Carlos de Saracho Calderón. Luego sería nuevamente diputado federal en 1991.

    Cuando se disputaba la Presidencia Municipal de Culiacán en 1989, el alcalde era Ernesto Millán Escalante y el Ayuntamiento por ley, se erigía en Colegio Electoral. El representante del PAN ante el Ayuntamiento era Esteban. La elección había estado muy reñida y las huestes panistas estaban apostadas frente al Palacio Municipal. En un momento dado cuando abajo en plena avenida Obregón, Rafael Morgan arengaba a los panistas, Esteban Zamora, gritó por una de las ventanas del Salón de Sesiones, “ me tienen secuestrado y no me dejan salir”. Esa fue la chispa que  motivó que la turba tomase el Palacio Municipal y le prendiera fuego.

    Hay que decirlo, Esteban Zamora fue un político honesto y fiel a la doctrina de Acción Nacional. Su perseverancia y rectitud en el quehacer político, hoy  han sido olvidadas por las tribus que han tomado por asalto al PAN en Sinaloa y que lo tienen en el sótano de la política. Por eso, hay que decirlo, al PAN le hace falta gente como Esteban Zamora para avanzar en la vida política de Sinaloa.

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