Juan de Dios Gámez: la otra cara de Culiacán

    Han pasado diez días desde que Jesús Estrada Ferreiro fue desaforado por el Congreso del Estado y sustituido por el exdelegado de BIENESTAR en Sinaloa, Juan de Dios Gámez, que durante este breve lapso se ha dedicado más que nada a formar su equipo y dar uno que otro chispazo de lo que será su gestión, que requiere velocidad, y dotarse de un programa que le proporcione liderazgo con resultados a corto plazo para la sociedad.

    Juan de Dios Gámez vino a darle un respiro a la asfixia política de Culiacán que ya alcanzaba a la sociedad y que ponía en peligro la gestión de MORENA no solo en el municipio, sino en el estado también, porque los conflictos con Jesús Estrada apuntaban a una gestión quebrada, y lo peor a un fracaso del gobierno estatal.

    ¿Fue acertado el desafuero de Jesús Estrada Ferreiro? En mi opinión sí lo fue, porque ha pasado ocho meses en el pantano del conflicto, pero aún no se hunde el Ayuntamiento, pero si urge tomar medidas y tener resultados rápidos.

    Ha resultado oportuna la rehabilitación de la calle Obregón de “la novena” hasta la Loma de Rodriguera, pero necesita urgentemente darle al proyecto del “metrobus” una salida de si se hará y cuándo, a lo que le ayudaría mucho revisar el viejo acuerdo de cabildo (de por allá en 1968), de convertir la calle Obregón desde el puente Hidalgo hasta “la novena” en una calle de cuatro carriles, para lo que se hicieron los acotamientos desde entonces y nunca se han utilizado, lo que abriría paso a una ruta con un nuevo carril de transporte urbano, ya sea “metrobus” o camiones.

    Como también urge que el ayuntamiento elabore un plan estratégico de mediano plazo para responder a las demandas de vivienda, agua y drenaje, cuando no hay reservas territoriales ni mecanismos de financiamiento para la potencial demanda de la capital del estado como el primer polo urbano de atracción, como tampoco sistemas de abasto de agua que respondan a emergencias como las de este verano, cuando cumpliremos dos años el mes que viene con sequía, de la misma manera que la bahía Santa María ya no soporta las descargas de aguas negras de la ciudad y los drenes de los sistemas de riego, con todos los residuos de fertilizantes que depositan en el mar.

    Es cierto que los recursos son limitados, pero se pueden complementar con el gobierno estatal y el federal, pero a Culiacán le urge reducir sus costos de vida para sus habitantes, porque es una ciudad cara y se necesitan obras de este tipo, aunque a algunos les puedan parecer suntuosas o caras, pero tener vivienda, agua y transporte de calidad ya es un paso al confort que todo ciudadano aspira.

    Sin duda, un gran trabajo se necesitará para incorporar a la juventud culichi al gobierno y a contribuir con la sociedad, por lo que será medular el desarrollo del deporte, la cultura, la recreación y el servicio social.

    Ojalá y la energía de la juventud de Juan de Dios Gámez, como su voluntad política, se reflejen de inmediato sin ver demasiado qué pasa con Jesús Estrada y sus pupilos. Lo más importante es su desempeño.

    Comentarios