Japón.- Según datos del Ministerio de Agricultura de Japón, las exportaciones de té verde alcanzaron un valor récord en 2024, con un crecimiento del 25 % respecto al año anterior. El mayor impulso ha sido el matcha, cuya popularidad global no deja de crecer.
Sin embargo, este éxito tiene consecuencias. El auténtico matcha japonés escasea, los costos de producción se han disparado y muchas marcas enfrentan crecientes dificultades para mantener un suministro constante sin comprometer la calidad.
Frente a esta presión, algunas compañías han comenzado a importar versiones más económicas desde otros países asiáticos, donde el cultivo se realiza a gran escala, aunque sin las técnicas artesanales ni el cuidado que caracteriza a la tradición japonesa.
De este modo, el matcha queda atrapado entre dos mundos: la fidelidad a su herencia cultural y las exigencias de un mercado global en constante expansión.

































